Cambiar de aula.
Tener un nuevo docente.
Pasar de primaria a secundaria.
Empezar en otra escuela.
Utilizar un transporte diferente.
Aunque para los adultos estos cambios forman parte habitual de la vida escolar, para algunos niños autistas pueden representar una modificación importante de aquello que hasta ese momento resultaba conocido y predecible.
Una transición escolar implica mucho más que entrar en un edificio diferente.
Pueden cambiar simultáneamente las personas, los horarios, los espacios, los sonidos, las reglas, las rutas, los compañeros y las expectativas.
Por eso, preparar el cambio con anticipación puede ayudar a que el estudiante comprenda mejor qué ocurrirá y qué apoyos tendrá disponibles.
Esto no significa que todos los niños autistas reaccionen de la misma manera ante los cambios. Algunos se adaptan con relativa facilidad, mientras que otros pueden necesitar una preparación mucho más gradual e individualizada.
¿Por qué un cambio escolar puede resultar difícil?
Muchas personas autistas se benefician de cierto grado de previsibilidad.
Saber dónde deben ir, quién estará allí y qué ocurrirá después puede facilitar la participación en las actividades cotidianas.
Cuando un estudiante cambia de grado o escuela, gran parte de esa información deja de ser conocida.
Cambiar de grupo, aula, profesor o institución puede implicar modificaciones importantes de las rutinas y la aparición de entornos y personas desconocidas.
Por ejemplo, un niño puede preguntarse:
¿Dónde estará mi salón?
¿Quién será mi profesora?
¿Dónde está el baño?
¿Dónde voy a comer?
¿Quién me recogerá?
¿Qué pasa si necesito descansar?
¿Mi horario será igual todos los días?
A veces estas preguntas no se expresan verbalmente.
Por eso, preparar la transición no debería depender únicamente de preguntar al niño si está preocupado.
La transición debería comenzar antes del primer día
Uno de los errores más frecuentes es pensar que la preparación comienza cuando el niño entra a la nueva escuela.
En realidad, puede empezar semanas o incluso meses antes, dependiendo de sus necesidades.
Las recomendaciones sobre transición escolar destacan la importancia de una colaboración temprana entre el estudiante, la familia, los educadores y otros profesionales involucrados.
La cantidad de preparación necesaria será diferente para cada estudiante.
Algunos necesitarán una sola visita.
Otros pueden beneficiarse de varias aproximaciones graduales.
1. Visitar la nueva escuela antes de comenzar
Conocer previamente el entorno puede transformar algo completamente desconocido en un lugar parcialmente familiar.
Cuando sea posible, se pueden organizar visitas antes del inicio de clases.
Puede resultar especialmente útil hacerlo cuando la escuela esté relativamente tranquila y haya menos ruido y movimiento.
Durante la visita se pueden conocer:
- entrada principal;
- aula;
- baño;
- comedor;
- patio;
- biblioteca;
- lugar donde esperará al transporte;
- espacio tranquilo o de regulación, si existe.
Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.
No hace falta recorrer todo el colegio en una sola visita.
Para algunos niños puede resultar mejor conocer uno o dos espacios cada vez.
2. Tomar fotografías del nuevo entorno
Las fotografías pueden convertirse en una herramienta sencilla para continuar la preparación en casa.
Se pueden fotografiar:
la entrada
el salón
la silla o mesa
el baño
el patio
el nuevo docente
el personal de apoyo
Después pueden organizarse en un pequeño álbum o documento visual.
Por ejemplo:
Esta es mi nueva escuela.
Esta es la puerta por donde entro.
Esta es mi profesora.
Aquí estará mi salón.
Aquí puedo ir al baño.
No es necesario que el material sea sofisticado.
En muchas ocasiones unas fotografías claras pueden ser suficientes.
3. Conocer al nuevo docente antes del cambio
El aula no es lo único nuevo.
También cambia una de las personas más importantes de la jornada escolar.
Cuando sea posible, puede resultar útil organizar un encuentro breve entre el estudiante y su nuevo docente antes de comenzar el curso.
No tiene que convertirse en una sesión académica.
El objetivo puede ser simplemente:
conocer su rostro;
escuchar su voz;
saber su nombre;
estar unos minutos en el aula;
y comenzar a asociar esa persona con el nuevo entorno.
4. Preparar una historia visual de la nueva escuela
Algunos niños pueden beneficiarse de una historia visual sencilla que explique cómo será el cambio.
Por ejemplo:
El lunes voy a comenzar en un salón nuevo.
Mi profesora se llama Laura.
Entraré por esta puerta.
Primero guardaré mi mochila.
Después comenzaré las actividades.
Si necesito ayuda puedo buscar a mi profesora.
Cuando termine la jornada, mamá vendrá a buscarme.
Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.
Los apoyos visuales pueden ayudar a hacer más comprensible y predecible una situación nueva.
5. Mostrar qué cambiará y qué seguirá igual
Preparar una transición no significa hablar únicamente de lo nuevo.
También puede resultar tranquilizador identificar aquello que permanecerá igual.
Por ejemplo:
Seguirás llevando tu misma mochila.
Papá seguirá llevándote a la escuela.
Seguirás llevando tu almuerzo.
Después de clases volverás a casa.
Y después explicar lo que sí cambiará:
Tendrás otro salón.
Tu profesora será diferente.
El recreo será en otro patio.
La hora de entrada cambiará.
Diferenciar visualmente entre lo que cambia y lo que permanece igual puede facilitar la comprensión del proceso.
6. Practicar la nueva ruta
El traslado también forma parte de la transición.
Si cambiará la forma de llegar a la escuela, puede resultar útil practicar previamente.
Por ejemplo:
recorrer la ruta en automóvil;
caminar hasta la entrada;
practicar dónde esperar el autobús;
conocer la parada;
ensayar dónde se despedirá de la familia.
La familiarización gradual con el trayecto puede reducir la cantidad de elementos completamente nuevos durante el primer día.
7. Preparar los materiales con anticipación
Una nueva mochila, uniforme, lonchera o zapatos también pueden representar cambios.
Si el niño tiene sensibilidades sensoriales, no es buena idea descubrir el primer día que:
los zapatos le molestan
o
no tolera la textura del uniforme.
Cuando sea posible, conviene probar estos elementos antes.
Puede practicar:
ponerse el uniforme;
llevar la mochila;
abrir la lonchera;
guardar materiales;
utilizar nuevos zapatos.
8. Crear un calendario de cuenta regresiva
Cuando el niño comprende el concepto de días o fechas, un calendario puede ayudar a responder una pregunta importante:
¿Cuándo ocurrirá el cambio?
Se puede marcar claramente:
Faltan 7 días.
Faltan 3 días.
Mañana.
Hoy comienza la nueva escuela.
Sin embargo, no todos los niños necesitan una cuenta regresiva larga.
En algunos casos podría aumentar la preocupación, por lo que debe adaptarse individualmente.
9. Compartir información importante con la nueva escuela
La nueva institución no debería comenzar desde cero intentando descubrir qué necesita el estudiante.
La familia y la escuela anterior pueden proporcionar información útil sobre:
fortalezas
intereses
formas de comunicación
apoyos visuales
sensibilidades sensoriales
estrategias que funcionan
situaciones que suelen resultar difíciles
cómo expresa dolor
cómo pide descanso
qué ayuda durante una sobrecarga
qué cosas suelen tranquilizarlo
Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.
Un documento breve de una o dos páginas puede ser más útil que entregar numerosos informes sin señalar la información cotidiana más importante.
10. Preparar un perfil del estudiante
Puede resultar útil crear una hoja titulada:
Así puedes apoyarme
Puede incluir información como:
Me comunico mediante…
Necesito más tiempo cuando…
Me molestan especialmente…
Me ayuda…
Me gusta mucho…
Cuando necesito un descanso…
Así digo que no…
Así puedes saber que estoy sobrecargado…
Este tipo de perfil puede ayudar al nuevo equipo educativo a comprender rápidamente cómo apoyar al estudiante.
11. Mantener los sistemas de comunicación que ya funcionan
Cambiar de escuela no significa empezar de cero.
Si el estudiante utiliza:
pictogramas;
tablero de comunicación;
dispositivo de Comunicación Aumentativa y Alternativa;
agenda visual;
tarjetas de descanso;
señales específicas;
es importante que el nuevo equipo conozca estos sistemas.
La continuidad puede ser especialmente importante para un niño que depende de estos apoyos para comprender y comunicarse.
12. Anticipar las necesidades sensoriales
Una escuela nueva significa nuevos estímulos.
Campanas.
Pasillos llenos.
Luces.
Olores.
Comedor.
Patio.
Sillas.
Baños.
Transporte.
Antes de comenzar, puede ser útil identificar cuáles podrían convertirse en barreras.
Si el estudiante utiliza habitualmente auriculares, descansos sensoriales u otros apoyos, conviene hablar de estas necesidades con la escuela antes del inicio de clases.
13. Identificar un adulto de referencia
En una escuela nueva puede haber muchas personas.
Para algunos estudiantes puede ser útil saber claramente:
“Si tengo un problema, voy con esta persona.”
Puede ser:
el docente;
un asistente;
orientador;
profesional de apoyo;
u otro integrante del personal.
Incluso una fotografía de esa persona dentro del material visual puede resultar útil.
14. Considerar una incorporación gradual cuando sea posible
No todos los estudiantes necesitan empezar con la jornada completa desde el primer día.
En determinadas situaciones y siempre de acuerdo con la institución y la normativa educativa correspondiente, puede valorarse una transición gradual.
Por ejemplo:
primero una visita;
después unas horas;
luego media jornada;
finalmente la jornada habitual.
No debería utilizarse automáticamente para todos los estudiantes.
Debe responder a una necesidad concreta y contar con un plan para avanzar.
15. Preparar también los recreos y momentos menos estructurados
Las clases no son la única parte del día.
Para algunos estudiantes, los momentos más difíciles pueden ser:
recreo;
almuerzo;
cambios de salón;
entrada;
salida;
filas;
pasillos.
Estos momentos suelen ser menos predecibles.
Puede ser útil explicar:
dónde puede estar
con quién puede acudir
qué actividades existen
qué hacer si necesita estar solo
qué hacer cuando suena el timbre
En determinados casos también puede ser útil disponer de un compañero de apoyo o de un adulto de referencia.
16. Escuchar también al estudiante
Preparar una transición no debería consistir únicamente en que los adultos decidan todo.
Siempre que sea posible, el estudiante debería participar.
Puede comunicar:
qué le preocupa;
qué quiere conocer primero;
qué espacio le gusta;
qué apoyo prefiere;
qué necesita llevar consigo.
Esta participación puede realizarse mediante lenguaje oral, escritura, pictogramas, dispositivos de comunicación, elección entre opciones u otras formas accesibles.
¿Qué hacer durante las primeras semanas?
La transición no termina después del primer día.
Durante las primeras semanas conviene observar:
cansancio;
rechazo creciente a asistir;
dificultades para dormir;
sobrecargas después de clases;
problemas con determinados espacios;
cambios en alimentación;
dificultades de comunicación;
necesidad de más descanso.
Estos cambios no deberían interpretarse automáticamente como “mala conducta”.
Pueden indicar que algún aspecto del nuevo entorno todavía necesita ser comprendido o ajustado.
Mantener comunicación con la escuela
Una transición puede necesitar modificaciones sobre la marcha.
Quizás un apoyo que parecía necesario deje de serlo.
O aparezca una dificultad que nadie había anticipado.
Por eso es útil mantener comunicación regular entre familia y escuela durante las primeras semanas.
El objetivo no es crear un plan perfecto desde el primer día.
Es disponer de un sistema que pueda ajustarse según lo que realmente ocurre.
¿Qué errores conviene evitar?
Informar del cambio demasiado tarde
No todos los estudiantes necesitan meses de anticipación, pero presentar toda la información el mismo día puede resultar complicado para quienes necesitan mayor previsibilidad.
Dar demasiada información de golpe
Preparar no significa explicar absolutamente todo al mismo tiempo.
La información puede dividirse en pasos pequeños.
Prometer cosas que no están aseguradas
Por ejemplo:
“Siempre tendrás esta profesora.”
“Nunca cambiará tu horario.”
Si no podemos garantizarlo, es mejor no presentarlo como algo seguro.
Eliminar apoyos porque “ya está más grande”
Cambiar de grado no significa automáticamente dejar de necesitar horarios visuales, pictogramas, sistemas de comunicación o apoyos sensoriales.
Interpretar las dificultades como falta de voluntad
Un estudiante puede querer asistir y, al mismo tiempo, tener dificultades con determinados aspectos de la transición.
¿Por qué es importante preparar bien una transición escolar?
La finalidad no es eliminar todos los cambios de la vida del niño.
Eso sería imposible.
El objetivo es hacer los cambios más comprensibles y accesibles.
Una transición bien planificada puede permitir que el estudiante llegue al nuevo entorno sabiendo:
dónde estará;
quién puede ayudarlo;
qué ocurrirá durante el día;
cómo puede comunicar una necesidad;
qué aspectos seguirán siendo familiares.
Además, una buena planificación permite que la escuela conozca al estudiante antes de que aparezca una dificultad, en lugar de comenzar a buscar soluciones únicamente después de una crisis.
No existe una única transición correcta
Algunos niños necesitarán fotografías y varias visitas.
Otros preferirán un mapa y un horario escrito.
Algunos necesitarán conocer al docente semanas antes.
Otros se sentirán cómodos después de una sola visita.
Puede haber estudiantes que necesiten una entrada gradual y otros que prefieran comenzar directamente con la rutina completa.
Por eso, la transición debe adaptarse al estudiante y no el estudiante a un plan estándar.
Cambiar de escuela, de aula o de grado siempre implica algo nuevo.
Pero cuanto más comprensible, predecible y colaborativo sea el proceso, mayores oportunidades tendrá el estudiante de comenzar esta nueva etapa contando con los apoyos que realmente necesita.
Fuentes consultadas
National Autistic Society. Guías sobre inicio y cambio de escuela, transición entre grados, visitas de familiarización, apoyos visuales y comunicación entre centros educativos.
Autism CRC. Investigación y orientación sobre transición escolar, planificación individualizada, colaboración entre familias y educadores y prácticas inclusivas para estudiantes autistas.
Raising Children Network. Recursos sobre planes de transición, familiarización con la nueva escuela, rutinas y apoyos visuales.
Nota
Este artículo ofrece información educativa general.
Las estrategias de transición deben adaptarse a las necesidades individuales del estudiante y coordinarse con la institución educativa y los profesionales correspondientes cuando sea necesario.