Señales tempranas del autismo en niños: qué observar y cuándo consultar

El desarrollo de cada niño es diferente. Algunos comienzan a hablar antes, otros necesitan más tiempo para comunicarse, jugar o relacionarse. Sin embargo, existen determinadas señales del desarrollo que pueden indicar la necesidad de una evaluación profesional.

El autismo es una condición del neurodesarrollo asociada principalmente con diferencias en la comunicación y la interacción social, además de patrones repetitivos de comportamiento, intereses o actividades. Las características pueden aparecer durante los primeros años de vida, aunque no siempre son identificadas inmediatamente.

¿A qué edad pueden aparecer señales de autismo?

Algunas características pueden observarse durante la primera infancia. En algunos niños, ciertas señales pueden aparecer entre los 12 y 18 meses de edad o incluso antes.

Esto no significa que todos los niños autistas presenten las mismas señales ni que lo hagan a la misma edad. Cada desarrollo es diferente.

Señales relacionadas con la comunicación

Algunas diferencias pueden aparecer en la manera en que el niño intenta comunicarse con las personas de su entorno.

  • utilizar pocos gestos para comunicarse;
  • no señalar objetos para compartir interés;
  • presentar retrasos en el desarrollo del lenguaje;
  • repetir palabras o frases de manera frecuente, lo que se conoce como ecolalia;
  • tener dificultades para utilizar la comunicación verbal y no verbal de manera social.

No hablar a determinada edad por sí solo no permite diagnosticar autismo, ya que los retrasos del lenguaje pueden tener diferentes causas.

Señales en la interacción social

También pueden observarse diferencias en la forma de relacionarse con otras personas.

  • Responder poco o de manera inconsistente cuando se le llama por su nombre;
  • Mostrar menos interés en compartir objetos o experiencias;
  • Utilizar pocos gestos sociales;
  • Tener dificultades para participar en determinados juegos interactivos;
  • Mostrar diferencias en la atención conjunta, es decir, en compartir la atención sobre un objeto o acontecimiento con otra persona.

Es importante evitar interpretar estas conductas como falta de cariño o interés. Son diferencias en el desarrollo y en la manera de comunicarse e interactuar.

También pueden observarse diferencias en la forma de relacionarse con otras personas.

Conductas repetitivas e intereses intensos.

Otra característica que puede aparecer es la presencia de patrones repetitivos de comportamiento o intereses.

  • Alinear juguetes u objetos;
  • Repetir determinados movimientos;
  • Balancearse;
  • Agitar las manos;
  • Repetir palabras o frases;
  • Utilizar los juguetes de una forma muy específica;
  • Mostrar un fuerte interés por determinados temas u objetos;
  • Sentirse especialmente incómodos ante cambios en sus rutinas.

Estas conductas pueden cumplir distintas funciones, incluida la regulación emocional o sensorial.

Sensibilidad a sonidos, luces, texturas y otros estímulos

Algunos niños autistas pueden reaccionar de manera diferente a los estímulos sensoriales de su entorno.

Pueden presentar mayor o menor sensibilidad ante sonidos, luces, olores, sabores, texturas, temperaturas o determinadas sensaciones físicas.

Por ejemplo, un ruido cotidiano podría resultar muy molesto para un niño, mientras que otro podría buscar activamente determinados sonidos, movimientos o sensaciones.

Estas diferencias sensoriales pueden influir en la conducta, la comunicación, el aprendizaje y la forma en que el niño participa en las actividades diarias.

¿Qué pasa si un niño pierde habilidades que ya tenía?

Este es un aspecto especialmente importante. Algunos niños pueden dejar de utilizar palabras, formas de juego u otras habilidades sociales que previamente habían adquirido. A esto se le suele denominar regresión del desarrollo.

Si notas una pérdida de habilidades que el niño ya había adquirido, es recomendable consultar con un profesional de salud o del desarrollo infantil sin esperar a ver si desaparece por sí sola.

Una señal aislada no significa necesariamente autismo

Un niño puede presentar alguna de estas características y no ser autista. Algunas conductas asociadas al autismo también pueden aparecer en niños con otros perfiles de desarrollo.

Por eso, el autismo no se diagnostica observando una sola señal. Los profesionales valoran el desarrollo, la comunicación, la interacción social, el comportamiento y otras áreas.

Tampoco existe una prueba de sangre que, por sí sola, permita diagnosticar autismo. La evaluación se basa principalmente en el desarrollo y el comportamiento del niño.

¿Cuándo consultar con un profesional?

Si una familia observa diferencias importantes en el desarrollo de su hijo, tiene dudas sobre su comunicación o nota pérdida de habilidades, puede hablar con el pediatra o con un profesional especializado en desarrollo infantil.

No es necesario esperar a que las dificultades sean muy evidentes. Una evaluación temprana puede ayudar a comprender mejor las necesidades del niño y orientar los apoyos que podrían ser útiles.

Buscar orientación profesional no significa asumir un diagnóstico, sino obtener información adecuada sobre el desarrollo del niño.

Cada niño autista es diferente

El autismo es un espectro amplio. Cada niño puede presentar fortalezas, necesidades y formas de comunicarse diferentes.

Algunos niños necesitan apoyos específicos en determinadas áreas, mientras que otros pueden requerir acompañamiento más intensivo en distintos aspectos de la vida diaria.

Conocer las señales tempranas no debería utilizarse para etiquetar a un niño, sino para identificar cuándo podría beneficiarse de una evaluación y de apoyos adaptados a sus necesidades.

Este contenido es educativo y no sustituye una evaluación médica o profesional. Si tienes inquietudes sobre el desarrollo de un niño, consulta con un profesional de salud capacitado.