Autismo no verbal: ¿significa que una persona no entiende?

Cuando una persona autista no utiliza lenguaje oral o habla muy poco, es frecuente que quienes están a su alrededor se hagan una pregunta:

“Si no habla, ¿significa que no entiende lo que le decimos?”

La respuesta es importante: no se puede determinar cuánto comprende una persona únicamente observando cuánto habla.

Hablar y comprender el lenguaje son capacidades relacionadas, pero no son exactamente lo mismo.

Algunas personas autistas que utilizan muy pocas palabras pueden comprender más lenguaje del que consiguen expresar. Otras pueden presentar dificultades importantes tanto para expresarse como para comprender. Existe una enorme variabilidad entre personas.

Por eso, la ausencia de habla nunca debería utilizarse por sí sola para asumir falta de comprensión, inteligencia o capacidad para comunicarse.

¿Qué significa “autismo no verbal”?

La expresión “autismo no verbal” se utiliza habitualmente para describir a personas autistas que no utilizan lenguaje oral o que emplean muy pocas palabras para comunicarse.

Sin embargo, no existe una única definición clínica universal de “no verbal”.

En investigación también se utilizan términos como “mínimamente verbal”, especialmente para niños y adolescentes que utilizan un número muy reducido de palabras o frases.

Algunas personas y familias prefieren expresiones como “persona autista no hablante”, porque una persona puede no utilizar habla y, aun así, comunicarse mediante muchas otras formas.

Lo importante no es únicamente qué término utilizamos.

Lo verdaderamente importante es reconocer que comunicación y habla no son sinónimos.

Hablar, comprender y comunicarse son cosas diferentes

El lenguaje puede dividirse, de manera sencilla, en diferentes capacidades.

El lenguaje expresivo está relacionado con aquello que una persona consigue comunicar mediante palabras, frases u otros sistemas.

El lenguaje receptivo está relacionado con cuánto comprende de lo que otras personas dicen o comunican.

Una persona puede presentar importantes dificultades para producir palabras y, al mismo tiempo, comprender determinadas instrucciones, conversaciones o situaciones.

También puede ocurrir lo contrario: una persona puede repetir muchas palabras o frases sin comprender completamente todo su significado.

Por eso, escuchar cuánto habla alguien no ofrece por sí solo una medida precisa de cuánto entiende.

¿Las personas autistas que hablan poco pueden comprender más de lo que expresan?

Sí, en algunos casos.

Un estudio publicado en Autism Research analizó a 1.579 niños y adolescentes autistas mínimamente verbales, de entre 5 y 18 años.

En conjunto, los investigadores encontraron que las habilidades de comprensión del lenguaje eran superiores a las habilidades expresivas. Sin embargo, existía una gran variabilidad entre participantes.

A nivel individual, aproximadamente una cuarta parte mostró una diferencia especialmente marcada en la que comprendía significativamente más lenguaje del que podía expresar.

Niño autista no hablante seleccionando un objeto durante una actividad de comprensión junto a una docente

Este dato es muy importante porque demuestra dos cosas al mismo tiempo:

no debemos asumir que una persona comprende poco simplemente porque habla poco, pero tampoco debemos asumir automáticamente que comprende todo.

Cada persona necesita una evaluación individual.

La comprensión puede ser difícil de medir

Evaluar cuánto comprende una persona autista con pocas habilidades verbales puede ser especialmente complicado.

Muchas pruebas tradicionales requieren que el niño señale una imagen, responda siguiendo instrucciones, mantenga la atención de determinada manera o utilice habilidades motoras que pueden resultar difíciles.

Eso significa que algunas evaluaciones pueden subestimar las capacidades reales de determinadas personas.

Un estudio que comparó distintas formas de evaluar vocabulario receptivo encontró que algunos niños autistas mínimamente verbales obtenían mejores resultados cuando se utilizaban objetos reales en lugar de determinados formatos tradicionales.

Por eso, valorar la comprensión puede requerir diferentes herramientas, observación en distintos contextos y profesionales con experiencia en comunicación compleja.

No hablar no significa no comunicarse

La comunicación humana es mucho más amplia que el lenguaje oral.

Una persona puede comunicarse mediante:

  • gestos;
  • expresiones faciales;
  • movimientos corporales;
  • señalar objetos;
  • llevar a otra persona hacia aquello que desea;
  • imágenes;
  • pictogramas;
  • escritura;
  • lenguaje de signos;
  • dispositivos electrónicos;
  • aplicaciones de comunicación;
  • vocalizaciones;
  • miradas o diferentes formas de elección.

Muchas de estas formas pueden convertirse en sistemas de comunicación muy efectivos cuando quienes rodean a la persona aprenden a reconocerlas y responder a ellas.

¿Qué es la comunicación aumentativa y alternativa?

La Comunicación Aumentativa y Alternativa, conocida como CAA o AAC por sus siglas en inglés, incluye diferentes herramientas que complementan o sustituyen el habla cuando esta no es suficiente para comunicarse.

Niño autista no hablante utilizando pictogramas, tarjetas y una tablet para comunicarse junto a una persona de apoyo

La American Speech-Language-Hearing Association (ASHA) explica que la CAA puede incluir desde gestos y signos manuales hasta tableros con imágenes, libros de comunicación, tablets o dispositivos que generan voz.

Una persona puede utilizar un único sistema o combinar varios.

Por ejemplo, puede usar gestos en casa, pictogramas en la escuela y una tablet para expresar mensajes más complejos.

La finalidad es que tenga una forma efectiva de comunicar deseos, necesidades, ideas, emociones y decisiones.

Una tablet de comunicación no significa que la persona “no pueda aprender a hablar”

Existe un temor bastante común entre algunas familias:

“Si le damos pictogramas o una tablet, ¿dejará de intentar hablar?”

La evidencia disponible no respalda esa idea.

ASHA señala que la comunicación aumentativa y alternativa no impide el desarrollo del habla y puede favorecer una comunicación más independiente.

Una revisión sistemática también encontró que las intervenciones con CAA no perjudicaron la producción del lenguaje oral; en varios estudios incluso se observaron aumentos en el habla, aunque los avances fueron variables y generalmente modestos.

La prioridad no debería ser retirar una herramienta de comunicación esperando que aparezca el habla.

La prioridad debería ser que la persona pueda comunicarse ahora.

No existen requisitos previos para empezar a utilizar CAA

Durante años existió la idea de que un niño debía demostrar determinadas habilidades antes de recibir un sistema de comunicación alternativa.

Actualmente esa visión ha cambiado.

ASHA señala que no existen requisitos específicos de edad, capacidad cognitiva, lenguaje o habilidades motoras para considerar el uso de CAA.

El sistema debe elegirse según las fortalezas y necesidades de cada persona.

Para alguien puede funcionar un tablero de fotografías.

Otra persona puede beneficiarse de pictogramas.

Otra puede utilizar una aplicación de comunicación con voz.

Y algunas personas pueden combinar el habla con sistemas alternativos dependiendo de la situación.

¿Por qué algunas personas autistas no desarrollan lenguaje oral?

No existe una única explicación.

El desarrollo del habla depende de múltiples procesos relacionados con lenguaje, aprendizaje, habilidades motoras y desarrollo neurológico.

En algunas personas autistas pueden existir dificultades importantes en el desarrollo del lenguaje.

En otras también pueden aparecer problemas relacionados con la planificación y producción motora del habla.

Investigaciones realizadas con personas autistas mínimamente verbales han encontrado diferentes perfiles de habilidades motoras del habla, incluyendo casos en los que existían características compatibles con alteraciones como la apraxia infantil del habla.

Pero esto no significa que toda persona autista no hablante tenga apraxia.

Cada caso necesita ser valorado individualmente.

Autismo no verbal y discapacidad intelectual no son lo mismo

Otra confusión frecuente consiste en asumir que una persona que no habla necesariamente tiene discapacidad intelectual.

Eso tampoco puede determinarse únicamente por el lenguaje oral.

Autismo, capacidad intelectual y habilidades de comunicación son aspectos diferentes que deben evaluarse por separado.

Algunas personas autistas no hablantes presentan discapacidad intelectual asociada.

Otras pueden mostrar capacidades mayores de las que inicialmente parecen debido a las dificultades para responder mediante pruebas tradicionales.

Por eso, una evaluación adecuada debe intentar encontrar formas accesibles de conocer lo que la persona sabe, comprende y puede aprender.

No hablar tampoco significa no tener nada que decir

Cuando una persona no dispone de una manera efectiva de comunicarse, puede resultar difícil expresar algo tan básico como:

“Quiero descansar.”

“Me duele.”

“No quiero.”

“Necesito ayuda.”

“Tengo hambre.”

“Quiero irme.”

“Quiero estar solo.”

“Quiero eso.”

Dar acceso a comunicación no es simplemente una herramienta educativa.

También es una cuestión de autonomía, seguridad y derechos.

Una persona necesita poder rechazar, elegir, pedir ayuda y expresar preferencias aunque no utilice lenguaje hablado.

¿Cómo saber cuánto comprende una persona?

No existe una única prueba que responda perfectamente esta pregunta.

La evaluación puede incluir:

  • observación de cómo responde en situaciones cotidianas;
  • comprensión de instrucciones conocidas y nuevas;
  • reconocimiento de objetos e imágenes;
  • seguimiento de rutinas;
  • respuesta a diferentes formas de comunicación;
  • evaluaciones de lenguaje receptivo;
  • valoración de habilidades cognitivas utilizando métodos adaptados;
  • información de familiares y personas que conocen bien al individuo.

También puede ser necesario modificar la forma de presentar las preguntas.

Una persona puede no responder señalando una imagen, pero sí demostrar comprensión utilizando un objeto real o una pantalla táctil.

Por eso, cuando existe una gran diferencia entre lo que una persona parece comprender y lo que puede expresar, merece la pena realizar una valoración más profunda.

¿Cómo debemos hablar con una persona autista que no utiliza lenguaje oral?

No es necesario hablar de la persona como si no estuviera presente.

Aunque no sepamos exactamente cuánto comprende, es recomendable dirigirse directamente a ella y tratarla con respeto.

Puede ser útil:

  • utilizar frases claras;
  • darle tiempo suficiente para procesar la información;
  • acompañar las palabras con apoyos visuales cuando sean útiles;
  • ofrecer elecciones comprensibles;
  • observar sus gestos y formas de respuesta;
  • evitar hacer muchas preguntas seguidas;
  • no retirar su sistema de comunicación;
  • respetar una respuesta expresada mediante gestos, imágenes o dispositivos.

Una persona puede necesitar más tiempo para responder.

El silencio inmediato no significa necesariamente que no haya entendido.

Adolescente autista no hablante utilizando una tablet y apoyos visuales mientras una adulta espera su respuesta con paciencia

¿Debemos hablarle como a un niño pequeño?

La manera de comunicarnos debe adaptarse a la capacidad de comprensión de la persona, pero también respetar su edad.

Un adolescente de 15 años que utiliza pocas palabras sigue siendo un adolescente de 15 años.

Un adulto no hablante sigue siendo un adulto.

Simplificar una instrucción puede ser útil.

Infantilizar a la persona no lo es.

Por eso, conviene utilizar vocabulario accesible sin asumir automáticamente que necesita contenidos propios de niños mucho menores.

¿Puede una persona no hablante aprender a hablar en el futuro?

Algunas personas desarrollan nuevas habilidades de lenguaje oral con el tiempo.

Otras continúan utilizando pocas palabras o permanecen sin habla funcional durante la edad adulta.

Los resultados varían considerablemente.

Estudios de intervención muestran que niños autistas con lenguaje oral muy limitado pueden lograr avances, aunque las trayectorias son diferentes para cada persona.

Por eso, ningún profesional debería prometer que una terapia garantizará que una persona hablará.

El objetivo más importante debe ser conseguir una comunicación funcional y efectiva, independientemente de si finalmente ocurre mediante palabras habladas, gestos, pictogramas, escritura o un dispositivo.

La comunicación no debería depender únicamente del habla

Imaginemos a un niño que puede decir cinco palabras, pero no puede explicar que tiene dolor.

Ahora imaginemos a otro niño que no habla, pero dispone de una tablet con la que puede seleccionar:

“Me duele el estómago.”

¿Cuál de los dos tiene en ese momento una forma más efectiva de comunicar esa necesidad?

El ejemplo muestra por qué contar palabras no es suficiente para evaluar la comunicación.

La pregunta verdaderamente importante no es únicamente:

“¿Cuántas palabras dice?”

También debemos preguntar:

“¿Puede comunicar lo que necesita, piensa, siente y elige?”

La conducta también puede convertirse en comunicación cuando faltan otras herramientas

Cuando una persona no puede expresar de manera sencilla que algo le duele, que necesita una pausa o que quiere terminar una actividad, quienes la rodean pueden observar cambios en su comportamiento.

Esto no significa que toda conducta tenga siempre una única función comunicativa.

Pero sí debería llevarnos a preguntarnos si existe alguna necesidad que la persona está teniendo dificultades para expresar.

Por eso, mejorar la comunicación puede ser una parte importante del apoyo cotidiano.

Una persona autista puede utilizar distintas formas de comunicación a la vez

La comunicación no tiene que limitarse a elegir entre “hablar” o “usar pictogramas”.

ASHA describe la CAA como un sistema multimodal, es decir, una persona puede aprovechar todas las formas de comunicación disponibles.

Puede hablar algunas palabras.

Señalar otras.

Usar gestos.

Escribir.

Mostrar una fotografía.

Y utilizar una tablet para mensajes más complejos.

Adolescente autista no hablante combinando gestos, pictogramas y una tablet para comunicarse

Todas esas formas pueden formar parte de su comunicación.

Lo más importante es que tenga una voz

Durante mucho tiempo, la capacidad para hablar se utilizó como una medida demasiado importante para valorar las capacidades de una persona autista.

Hoy sabemos que la realidad es mucho más compleja.

Una persona puede tener grandes dificultades para producir lenguaje oral y, sin embargo, mostrar habilidades de comprensión, aprendizaje y comunicación mediante otras vías.

También existen personas que presentan dificultades importantes tanto para comprender como para expresarse y necesitan apoyos muy intensivos.

Ninguno de estos perfiles debería ser ignorado.

La respuesta no consiste en asumir que una persona no hablante “no entiende nada”.

Tampoco consiste en afirmar sin evaluación que “entiende absolutamente todo”.

La respuesta responsable es buscar la mejor manera de conocer sus capacidades y proporcionarle una forma accesible de comunicarse.

No hablar no significa no tener una voz

Una voz no siempre se escucha mediante palabras.

Puede aparecer en una mirada, una elección, un gesto, una imagen, una palabra escrita o un botón en una tablet.

El objetivo debería ser que cada persona tenga una forma de decir:

sí.

no.

quiero.

no quiero.

necesito ayuda.

esto me gusta.

esto me duele.

esta es mi decisión.

Porque comunicarse no es un privilegio reservado para quienes pueden hablar.

Es una necesidad humana fundamental.

Fuentes consultadas

  • American Speech-Language-Hearing Association (ASHA). Información profesional sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (AAC).
  • Chen Y., Siles B. y Tager-Flusberg H. Receptive language and receptive-expressive discrepancy in minimally verbal autistic children and adolescents. Autism Research, 2024.
  • Kasari C. y colaboradores. Investigaciones sobre desarrollo del lenguaje en niños autistas mínimamente verbales.
  • Chenausky K. y colaboradores. Investigaciones sobre habilidades motoras del habla en personas autistas mínimamente verbales.
  • American Journal of Speech-Language Pathology. Revisión sistemática sobre comunicación aumentativa y producción del habla.

Nota: Este artículo tiene fines informativos y educativos. La comunicación y comprensión deben evaluarse individualmente por profesionales cualificados, especialmente cuando existen necesidades complejas de lenguaje o comunicación.