¿Cortarse el cabello puede doler para un niño autista? Esto es lo que revela la investigación

Para muchas familias, llevar a un niño a cortarse el cabello forma parte de una rutina cotidiana. Sin embargo, para algunos niños autistas, sentarse frente a unas tijeras o una máquina eléctrica puede convertirse en una experiencia extremadamente difícil.

El sonido de la máquina, la vibración sobre el cuero cabelludo, los pequeños cabellos que caen sobre la piel, el contacto alrededor de las orejas y el cuello, los olores del establecimiento y permanecer sentado en un lugar desconocido pueden representar una intensa carga sensorial.

En algunos casos, estas sensaciones pueden no ser únicamente molestas.

Pueden sentirse abrumadoras e incluso dolorosas.

La ciencia ha comenzado a estudiar tanto estas diferencias sensoriales como diferentes estrategias para ayudar a algunas personas autistas a tolerar mejor actividades de cuidado personal como el corte de cabello.

Cortar el cabello no debería producir dolor por sí mismo

Es importante hacer una aclaración.

La parte visible del cabello está formada principalmente por queratina y cortar el tallo del cabello no produce dolor por sí mismo.

Lo que puede resultar extremadamente incómodo o incluso experimentarse como doloroso son los estímulos que acompañan al procedimiento.

Por ejemplo:

  • vibración de la máquina sobre la cabeza;
  • ruido de la cortadora;
  • contacto alrededor de las orejas;
  • manipulación del cuero cabelludo;
  • cabellos cortados sobre la piel;
  • presión de la capa alrededor del cuello;
  • contacto inesperado;
  • olores;
  • luces;
  • secadores;
  • conversaciones y otros sonidos del establecimiento.

Para una persona con hiperreactividad sensorial, la intensidad subjetiva de estos estímulos puede ser muy diferente a la que experimenta otra persona.

Algunas experiencias sensoriales pueden sentirse físicamente dolorosas

Niño autista se cubre los oídos mientras una peluquera sostiene una máquina de cortar cabello y un adulto lo acompaña

Las diferencias en la reactividad sensorial son frecuentes en el autismo.

Una persona puede presentar mayor sensibilidad a determinados sonidos, luces, texturas, olores, movimientos o tipos de contacto.

Una investigación realizada por Keren MacLennan, Sophie O’Brien y Teresa Tavassoli, en la que participaron 49 adultos autistas, analizó precisamente estas experiencias sensoriales.

Los investigadores encontraron experiencias de hiperreactividad, hiporreactividad y búsqueda sensorial en diferentes modalidades.

La literatura descrita en el estudio señala además que algunas personas con hiperreactividad pueden experimentar determinados estímulos como dolorosos, desreguladores o abrumadores.

Esto no demuestra que todos los niños autistas sientan dolor durante un corte de cabello.

Pero sí ayuda a comprender por qué una reacción muy intensa frente al sonido, el contacto o la vibración no debería interpretarse automáticamente como un capricho o una conducta desafiante.

¿Qué puede resultar difícil durante un corte de cabello?

Una peluquería reúne muchos estímulos al mismo tiempo.

El zumbido constante de una máquina puede resultar excesivamente fuerte.

La vibración puede sentirse intensa cuando el aparato entra en contacto con la cabeza.

Las tijeras se mueven muy cerca del rostro, los ojos y las orejas.

Los pequeños cabellos recién cortados pueden quedarse pegados al cuello, la cara o la espalda.

Además, la capa puede generar una sensación incómoda alrededor del cuello.

A todo esto pueden sumarse:

secadores, conversaciones, música, luces, olores, espejos, personas desconocidas y cambios impredecibles.

Para algunos niños, cada estímulo por separado puede ser tolerable, pero la combinación simultánea puede terminar provocando sobrecarga sensorial.

La incertidumbre también puede aumentar el malestar

No todo tiene que explicarse únicamente por la sensibilidad sensorial.

Un niño también puede sentirse inseguro porque no sabe:

qué ocurrirá, cuánto durará, cuándo lo tocarán o qué herramienta utilizarán después.

La imposibilidad de controlar o predecir determinados estímulos puede aumentar considerablemente el malestar.

Esto también ayuda a explicar por qué algunos niños pueden tolerar mejor un corte realizado por una persona conocida o en un ambiente familiar que una visita inesperada a una peluquería llena de estímulos.

Un estudio logró que dos adolescentes autistas toleraran un corte completo

En 2020, Jessica Buckley, James K. Luiselli, Jill M. Harper y Andrew Shlesinger publicaron en el Journal of Applied Behavior Analysis un estudio titulado Teaching students with autism spectrum disorder to tolerate haircutting.

La investigación trabajó con dos adolescentes autistas que presentaban una fuerte resistencia al corte de cabello.

Los investigadores no comenzaron intentando completar inmediatamente todo el corte.

Utilizaron una jerarquía gradual de pasos.

Los participantes fueron avanzando desde la presencia de la máquina hasta tolerar períodos progresivamente más largos con la cortadora en contacto con el cabello y el cuero cabelludo.

También se utilizó refuerzo después de completar determinados pasos.

Los dos participantes llegaron a tolerar toda la secuencia y pudieron recibir un corte completo.

Además, los resultados se mantuvieron durante seguimientos realizados a los 2, 4 y 6 meses.

El estudio fue pequeño y no permite generalizar a todos los niños

Este punto es importante.

La investigación de 2020 incluyó únicamente dos participantes.

Por ello, no permite afirmar que el mismo procedimiento funcionará de la misma manera para cualquier persona autista.

Sin embargo, aporta evidencia de que en algunos casos dividir una experiencia difícil en pequeños pasos y avanzar gradualmente puede facilitar su tolerancia.

También muestra que no siempre es necesario intentar completar una actividad de cuidado personal de una sola vez.

Una investigación de 2024 encontró resultados similares

En abril de 2024, investigadores brasileños publicaron otro trabajo sobre esta misma situación en Research, Society and Development.

Se trató de una serie de casos con dos niños diagnosticados con autismo que presentaban dificultades para tolerar el corte de cabello.

Los investigadores utilizaron procedimientos de desensibilización sistemática y refuerzo diferencial.

La actividad fue dividida en pequeños pasos, avanzando desde situaciones menos difíciles hasta otras más cercanas al corte real.

La intervención consiguió aumentar la tolerancia al corte de cabello en ambos participantes.

Los autores destacaron además la importancia de utilizar procedimientos menos invasivos para favorecer la participación de niños autistas en actividades cotidianas de higiene y cuidado personal.

Nuevamente, hablamos de una muestra muy pequeña.

Los resultados son interesantes, pero no deben convertirse en una receta universal.

¿Qué significa avanzar gradualmente?

Avanzar gradualmente significa no comenzar necesariamente por el paso más difícil.

Dependiendo del niño, una secuencia podría incluir:

ver la máquina apagada → tocarla → escucharla desde lejos → escucharla más cerca → permitir que se acerque a la cabeza → tolerar un contacto breve → aumentar progresivamente el tiempo.

Niño autista explora una máquina de cortar cabello con apoyo de una adulta y una secuencia visual de pasos

Pero no existe una secuencia idéntica para todas las personas.

Para algunos niños, el principal problema puede ser el sonido.

Para otros, puede ser la vibración.

Otros pueden tolerar perfectamente la máquina pero tener una gran dificultad con los cabellos sobre la piel.

Por eso, primero conviene identificar qué parte de la experiencia resulta realmente difícil.

La reacción del niño puede ser una forma de comunicación

Cuando un niño llora, grita, se tapa los oídos, aparta las manos del peluquero, intenta quitarse la capa, mueve constantemente la cabeza o trata de salir del establecimiento, es importante mirar más allá de la conducta visible.

Puede estar intentando comunicar:

“Ese sonido es demasiado fuerte.”

“La vibración me resulta insoportable.”

“No quiero que me toquen la cabeza.”

“Los cabellos en mi piel me molestan.”

“No sé qué va a pasar.”

“Necesito una pausa.”

Esto no significa que podamos conocer exactamente lo que siente un niño únicamente observando su comportamiento.

Cuando un niño utiliza pocas palabras o no habla, también es importante recordar que existen otras formas de comunicación. Puedes conocer más en nuestro artículo sobre autismo no verbal y comprensión.

Pero sí significa que su malestar merece ser tomado en serio.

Obligar puede hacer que la siguiente experiencia sea todavía más difícil

Cuando una persona está extremadamente asustada o sobrecargada, completar el procedimiento a cualquier costo puede convertir la experiencia en algo todavía más aversivo.

Después, la sola presencia de la peluquería, las tijeras o la máquina puede convertirse en una señal de que ocurrirá algo desagradable.

Cuando la situación lo permite, resulta preferible construir experiencias más predecibles y tolerables progresivamente.

El objetivo no es que el niño simplemente “aprenda a aguantar”.

El objetivo debería ser aumentar su sensación de seguridad y su capacidad de participar en la actividad.

¿Qué pueden hacer las familias?

No existe una única estrategia que funcione para todos.

Cada niño puede necesitar apoyos diferentes según su perfil sensorial, comunicativo y de autonomía. Si estás comenzando a organizar estos apoyos, puedes consultar nuestra guía sobre qué hacer después de un diagnóstico de autismo.

Sin embargo, dependiendo de las necesidades individuales, algunas familias pueden probar:

  • anticipar cuándo ocurrirá el corte;
  • utilizar una secuencia visual;
  • enseñar fotografías del lugar;
  • visitar previamente la peluquería sin cortar el cabello;
  • permitir que el niño conozca los instrumentos;
  • practicar algunos pasos en casa;
  • elegir un horario con pocos clientes;
  • reducir música y otros sonidos cuando sea posible;
  • permitir descansos;
  • utilizar una toalla o ropa que reduzca el contacto con cabellos cortados;
  • buscar un peluquero dispuesto a avanzar lentamente;
  • utilizar el método que el niño tolere mejor, como tijeras o máquina;
  • acordar una señal para detenerse o pedir una pausa.

La estrategia debería adaptarse al perfil sensorial y comunicativo de cada niño.

Los apoyos visuales pueden hacer la experiencia más predecible

Para algunos niños puede resultar útil conocer de antemano la secuencia.

Por ejemplo:

entrar → sentarse → ponerse la capa → cortar un poco → descanso → continuar → terminar → limpiar el cabello → salir.

Niño autista observa una secuencia visual con los pasos del corte de cabello mientras una adulta lo acompaña

Poder ver cuánto falta puede reducir parte de la incertidumbre.

También puede ser útil mostrar claramente cuándo aparecerá un estímulo que normalmente resulta difícil.

Dar control también puede ayudar

Las investigaciones sobre experiencias sensoriales de personas autistas han identificado el control y la capacidad de manejar determinados estímulos como aspectos importantes de la experiencia sensorial.

Aplicado al corte de cabello, esto puede significar permitir, cuando sea posible, que la persona:

  • elija entre dos herramientas;
  • indique cuándo necesita parar;
  • conozca el siguiente paso;
  • decida cuándo comenzar después de una pausa;
  • utilice una estrategia sensorial que le resulte útil.

No siempre será posible ofrecer control absoluto, pero pequeñas elecciones pueden hacer que la experiencia resulte menos impredecible.

No todos los niños autistas tienen dificultades para cortarse el cabello

También debemos evitar el extremo contrario.

No todos los niños autistas presentan hipersensibilidad sensorial.

Y entre quienes sí la presentan, las sensibilidades pueden ser completamente diferentes.

Un niño puede tolerar perfectamente el ruido de una máquina pero no soportar que le toquen las orejas.

Otro puede disfrutar la presión sobre el cuero cabelludo, pero sentirse extremadamente incómodo por los cabellos pequeños sobre el cuello.

Otro puede no presentar ninguna dificultad significativa con el corte.

El autismo no determina un único perfil sensorial.

Tampoco toda reacción durante un corte debe atribuirse al autismo

Si aparece dolor nuevo, localizado o inesperado, también conviene considerar otras posibles explicaciones.

Puede existir irritación del cuero cabelludo, heridas, dermatitis, dolor de oído, molestias dentales u otras situaciones físicas.

No todo malestar experimentado por una persona autista debe atribuirse automáticamente a la sensibilidad sensorial.

Cuando existe dolor persistente o un cambio importante respecto a la tolerancia habitual, puede ser necesario consultar con un profesional sanitario.

El objetivo no debería ser simplemente terminar el corte

Las investigaciones disponibles dejan una enseñanza importante.

Niño autista toma una pausa durante el corte de cabello mientras la peluquera espera con la máquina apagada

Cuando una actividad cotidiana provoca un malestar intenso, comprender qué la hace difícil puede ser más útil que centrarse únicamente en completar la tarea.

Para algunas personas, avanzar progresivamente puede hacer que una experiencia inicialmente insoportable se vuelva más predecible y tolerable.

Eso requiere tiempo.

Puede requerir varios intentos.

Y el ritmo puede ser diferente para cada persona.

Más que conseguir un corte perfecto en una sola sesión, el objetivo debería ser que el niño pueda atravesar la experiencia con el mayor nivel posible de seguridad, comunicación, control y respeto.

Lo que para otra persona puede parecer una actividad sencilla puede implicar una enorme cantidad de estímulos simultáneos.

Comprender esa diferencia puede cambiar completamente nuestra manera de acompañar.

Fuentes consultadas

Buckley J., Luiselli J. K., Harper J. M. y Shlesinger A. (2020). Teaching students with autism spectrum disorder to tolerate haircutting. Journal of Applied Behavior Analysis, 53(4), 2081-2089. DOI: 10.1002/jaba.713.

Souza N. G. B. y colaboradores (2024). Relato de caso de uma intervenção comportamental para adesão ao corte de cabelo em crianças com Transtorno do Espectro Autista. Research, Society and Development, 13(4). DOI: 10.33448/rsd-v13i4.45599.

MacLennan K., O’Brien S. y Tavassoli T. In Our Own Words: The Complex Sensory Experiences of Autistic Adults. Journal of Autism and Developmental Disorders.

Nota

Este artículo tiene fines informativos y educativos. No sustituye la evaluación, diagnóstico ni orientación individual de profesionales de salud.